Cuando la NASA decidió mandar a Saturno una sonda espacial para explorar el planeta, los anillos y sus 56 lunas conocidas, decidió llamar a la misión Cassini. Desde hace dos años y medio está orbitando en torno a Saturno, y mandándonos sorprendentes datos e imágenes. Sorprendentes porque se trata de un mundo tan diferente del nuestro que sólo puede darnos sorpresas, por lo increíble que resulta ser Titán, la luna mayor de ese planeta, con lagos de metano, campos de dunas, nieve, o geíseres. O porque se va conociendo mejor cómo son esos anillos que podemos ver desde la Tierra con telescopio. Precisamente estas noches Saturno nos acompaña en el cielo, en la constelación de Leo, y podemos observarlo perfectamente.
Quienes tengan, claro está, ganas de mirar al cielo con todo lo que tenemos por aquí abajo pendiente, que ya es mucho tener. Pueden liar a un amigo que tenga telescopio, o acercarse por la sede de alguna agrupación astrónomica y disfrutar así de la observación de ese anillo saturniano que, hace más de cuatrocientos años, un teólogo llamado Leo Allatius interpretó como el Santo Prepucio proveniente de la circuncisión del niño Jesús. Sobran los comentarios.
Javier Armentia es Director del Planetario de Pamplona. Artículo publicado en el Diario de Noticias de Navarra.
