Mira, la estrella cometa

Se encuentran planetas flotando libremente en el espacio

Astrofísicos del Reino Unido han hecho públicas imágenes donde se pueden observar cuerpos celestes pocas veces más masivos que Júpiter flotando libremente en el espacio. Estos resultados han surgido gracias a un sensible mapa de la nebulosa de Orión, visible a simple vista. Además de estos trece planetas flotantes, también se han contado más de un centenar de enanas marrones.
  ¿Qué diferencia existe entre una estrella y un planeta? Hasta el momento el asunto ha sido bien sencillo de resolver. De forma simplificada y si hacemos caso a los libros de texto, las estrellas irradian energía a través de un proceso de fusión y los planetas sólo la reflejan. En 1994, científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) descubrieron unos objetos a mitad de camino entre las estrellas y los planetas: las enanas marrones.

Las enanas marrones se forman de forma similar a las estrellas. Reúnen su masa a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Al contrario que las estrellas, sin embargo, no consiguen mantener encendida la llama de la fusión debido a la escasa presión que su propia masa ejerce sobre el núcleo. Para distinguir entre una estrella fría y una enana marrón, los astrofísicos del IAC desarrollaron el método denominado test de litio, según el cual, si descomponemos la luz del cuerpo y encontramos en él la presencia de este elemento, con seguridad se trata de una enana marrón. Las estrellas destruyen el litio con sus altas temperaturas.

Al conjunto de planetas y enanas marrones se les denomina objetos subestelares. Pero ¿qué diferencia existe entre un planeta y una enana marrón? Los astrofísicos se habían impuesto el límite de las trece masas de Júpiter (ó 1,3% de la masa solar). Con esta masa, las enanas marrones consiguen encender su reactor nuclear en los primeros instantes de su existencia, gracias al deuterio (isótopo del hidrógeno). Pero parece que las enanas marrones no son las únicas que se forman a partir del colapso de una nube interestelar.

La Gran Nebulosa de Orión es un objeto que se puede distinguir a simple vista en la constelación del mismo nombre, incluso desde ciudades con gran polución luminosa. Dentro de ella se están formando cientos de nuevas estrellas. La luz de sus hijas ilumina los gases de la nebulosa y la hace visible, ya que una nube de por sí no tiene ningún mecanismo para brillar.

El equipo de astrofísicos británicos han realizado un mapa en infrarrojo de la región de la Nebulosa llamada Trapezio en busca de objetos subestelares. Se usa el infrarrojo porque es una radiación de menor energía que la visible y por tanto, emitida por cuerpos más fríos. (Es conocido que Júpiter irradia más infrarrojos que la que refleja del Sol, incluso los humanos emitimos infrarrojos debido a nuestro calor interno).

El Trapezio contiene cuerpos de alrededor de un millón de años de antigüedad, bebés en comparación con los 5000 millones de años del Sol, lo que permite encontrar aún calientes los objetos subestelares, al sufrir un rápido enfriamiento. Y efectivamente, los astrofísicos, a parte de encontrar una centena de enanas marrones también hallaron trece planetas flotantes, con un límite inferior de 8 masas jovianas. Estos planetas con menos de 13 masas de Júpiter no orbitan y no se han formado alrededor de estrella alguna.

  Anteriormente sólo se habían observado dos planetas flotantes en la Nebulosa del Camaleón.

Los resultados de esta investigación llevadas a cabo por Philip Lucas (Universidad de Hertfordshire) y Patrick Roche (Universidad de Oxford), que aparecerán en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, apuntan varias conclusiones inéditas.

  El hecho de no registrar ningún planeta flotante de menos de ocho masas jovianas sugiere que el proceso de colapso de la nube interestelar sólo es eficiente a partir de este límite.

La temperatura superficial de estos gigantes gasesos (no parece que sean muy diferentes a Júpiter en cuanto a composición) se sitúa en la actualidad en 2700° C y descenderá gradualmente hasta niveles terrestres. Sin embargo, a decir de los astrofísicos, no parece probable que se den condiciones para la aparición de vida en estos ambientes.

Aún más, este estudio arroja luz sobre el misterio de la masa perdida de las galaxias y sobre el destino final del Universo. Si todos los cúmulos tienen las mismas características que el del Trapezio, el número de planetas flotantes y enanas marrones es similar al de las estrellas de la zona, pero individualmente aportan menor masa. No parece que los objetos subestelares aporten peso suficiente a la masa perdida.

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